5 de junio: El día de la respuesta

Óleo titulado La respuesta, autor: Juan Lepiani (1894)
Óleo titulado La respuesta, en el se representa al coronel Francisco Bolognesi, junto a su estado mayor, respondiendo negativamente a la oferta de rendición del parlamentario chileno Juan de la Cruz Salvo. | Autor: Juan Lepiani (1894).

5 de junio: El día de la respuesta

¡QUEMAREMOS EL ÚLTIMO CARTUCHO!”
Remembranza de Luis Guzmán Palomino

Hubo una época en la historia del Perú en la cual los fastos patrióticos se conmemoraban, los héroes, precursores y próceres eran respetados y el conocimiento de la historia apasionaba, al punto que los medios de comunicación masiva dedicaban importantes espacios a las efemérides nacionales. 

En aquella lejana época, que terminó abruptamente en la década de los ochenta del siglo pasado, cada 5 de junio era honrado como el Día de la Respuesta, en recuerdo de las palabras pronunciadas ante el emisario enemigo por Francisco Bolognesi, jefe de la sitiada plaza de Arica, destinada a ser escenario de la cruenta inmolación de héroes esclarecidos. 

Recordamos con nostalgia esa época en que los medios de comunicación masiva, además de informar con pulcritud, trasmitían cultura e identidad, algo que ha desaparecido, pues hoy tienen como único objetivo infestar a la sociedad de basura para consumo masivo (TV, radio, periódicos). 

¿Perdurará por siempre esta época de oscurantismo, o llegará a su final en un futuro cercano? Lo ignoramos, aunque podríamos repetir con el filósofo: "Nunca la noche está más oscura como justo antes del amanecer". Así esperanzado, e ilusionado, rememoro el hecho histórico: 

En la mañana del 5 de junio de 1880, el campamento patriota de Arica fue sorprendido por un toque de corneta enemigo que anunciaba parlamento. En efecto, nuestras avanzadas comprobaron la presencia de un grupo de chilenos, cuyo jefe el mayor Juan de la Cruz Salvo, solicitó audiencia del coronel Bolognesi para comunicarle una proposición del general Baquedano. El parlamentario fue tratado cortésmente y luego de ser vendado fue conducido a presencia del jefe patriota.

Los pormenores de esa reunión fueron narrados verídicamente por el historiador chileno Vicuña Mackenna, quien recogió el testimonio del propio Salvo. Se exigió la rendición de la plaza, ofreciendo amplias garantías a sus defensores. Bolognesi reunió entonces a todo su estado mayor y jefes de batallones para adoptar un acuerdo; y éste, unánime, fue el de resistir hasta el sacrificio. Tras ello Salvo regresaría a sus filas, no sin antes repetir que la desgracia de Arica estaba sellada.

Orgulloso sin duda de sus camaradas, Bolognesi transmitió de inmediato telegrama al prefecto de Arequipa, comunicándole la inmortal respuesta: 

“ARICA, 5 DE JUNIO, 9 HORAS. PREFECTO AREQUIPA: PARLAMENTARIO IMPONE RENDICIÓN. CONTESTACIÓN, PREVIO ACUERDO JEFES: QUEMAREMOS EL ÚLTIMO CARTUCHO. BOLOGNESI”.

La reacción del comando chileno fue de desatar de inmediato el cañoneo de la plaza.

Aprovechando un momento de tregua, pletórico de patriotismo, poco después del mediodía Bolognesi pasaba otro telegrama a Arequipa, para que no quedara duda alguna sobre la determinación de ese puñado de valientes que con él se disponían a morir por salvar el honor nacional: 

“ARICA, 5 DE JUNIO. PREFECTO AREQUIPA: SUSPENDIDO POR ENEMIGO CAÑONEO. PARLAMENTARIO DIJO: GENERAL BAQUEDANO POR DEFERENCIA ESPECIAL A LA ENÉRGICA ACTITUD DE LA PLAZA, DESEA EVITAR DERRAMAMIENTO DE SANGRE. CONTESTÉ SEGÚN ACUERDO DE JEFES: MI ÚLTIMA PALABRA ES QUEMAR EL ÚLTIMO CARTUCHO. ¡VIVA EL PERÚ!. BOLOGNESI”.

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