Bases Económicas del Civilismo

Bases Económicas del Civilismo

El Partido Civil se concentró en apoyar algunos sectores de la economía – entre los que destacaron la producción y exportación de materias primas – y en promover la inversión extranjera. Sin embargo no renovó las bases de la economía peruana, pues las prioridades que dio a los distintos sectores de la economía no se diferenciaron mucho del esquema aplicado en el siglo XIX. Éste fue, quizás, uno de sus principales errores.

Minería
Sin lugar a dudas el sector más atractivo para los inversionistas extranjeros. Los estudios realizados por los historiadores Contreras y Cueto demuestran que, en el siglo XIX, la minería había estado en manos de diferentes empresas que pertenecían a peruanos o a extranjeros que radicaban en el país. Las nuevas leyes mineras promulgadas a inicios del siglo XX facilitaron la llegada de compañías extranjeras, como la norteamericana Cerro de Pasco Mining Corporation. Esta compañía explotó los yacimientos de cobre más importantes de nuestro país, modernizó la minería y construyó el ferrocarril La Oroya – Cerro de Pasco para agilizar el transporte del mineral. Con el correr del tiempo, prácticamente todos los yacimientos importantes de la sierra central quedaron en sus manos.

Agricultura
Fue un sector considerado prioritario por el Estado, pues muchos civilistas tenían inversiones en este rubro. Un fenómeno muy común fue el acaparamiento de tierras en manos de unos pocos, por lo que muchos medianos y pequeños propietarios perdieron sus campos de cultivo.
En la costa norte y central las haciendas se dedicaron a la producción de caña de azúcar y sus derivados, se orientaron a la exportación y tecnificaron su trabajo. A dicho sector conocido como el sector agroexportador, pertenecieron los latifundios, entre los que destacaron: Roma, de los Larco, Casa Grande, de los Gildemeister, y Cartavio de la compañía Grace.
En la costa también existieron haciendas más pequeñas dedicadas al cultivo del algodón para exportación. Estas haciendas tuvieron un nivel tecnológico inferior al de las azucareras.
Las haciendas tradicionales, productoras de alimentos, se mantuvieron principalmente en la tierra. En el sur andino algunas se dedicaron a la industria ganadera, con el fin de abastecer de lana a las casas comerciales exportadoras.

Industria
El sector industrial se orientó a la producción de bienes semielaborados, pues no contaba con el suficiente apoyo estatal como para fabricar productos más acabados. La mayor parte de las fábricas se concentró en Lima y se dedicó a la producción de aceite vegetal, manteca, cerveza y tabaco. Pero, sin duda, la más desarrollada fue la industria textil, que había sentado sus bienes a finales del siglo XIX y que contaba, además, con un mayor porcentaje de obreros.

El innegable crecimiento económico benefició a los grupos tradicionalmente más prósperos, concentrados en la costa, y sobre todo en Lima. Sin embargo, cuando terminó la Primera Guerra Mundial la aparente prosperidad económica también llegó a su fin y el malestar de la población aumentó.
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