El nombre de América

Américo Vespucio
Américo Vespucio | Florencia 1454 - Sevilla1512

El nombre de América

De importancia capital, casi tan significativa como el descubrimiento material de América, fue el proceso intelectual a través del cual los europeos se percataron de que no se trataba de la India ni del Asia, sino de un nuevo y desconocido continente.

El gestor de este proceso fue Américo Vespucio (Vespucci), navegante italiano que llegó al Nuevo Mundo en dos oportunidades: La primera en 1499, con Alonso de Ojeda, y la segunda en 1501-1502, navegando al servicio de Portugal.

Como consecuencia de estos viajes, Vespucio sospechó y después tuvo la evidencia de que los perfiles costeros que empezaban a delinearse en las cartas y mapas náuticos, con los descubrimientos realizados a partir de 1492, no correspondían al Asia, sino a un colosal continente, totalmente nuevo, que se interponía entre Europa y Asia. Vespucio sostuvo que las tierras descubiertas por Colón y sus continuadores eran una QUART PARS, una CUARTA PARTE DEL MUNDO, un continente nuevo y distinto.

Los escritos de Vespucio, contenidos en cartas y “relaciones”, escritos con un estilo brillante y atractivo, se difundieron rápidamente en Europa, especialmente en Alemania, difundiendo su descubrimiento intelectual.

Una de esas relaciones llegó a la ciudad de Sant Dié, situada en Lorena, Francia, al Gimnasio Vosgo, donde funcionaba un cenáculo de eruditos humanistas, entre los cuales había algunos cartógrafos como Nicolas Lud, Gualterio Lud, Juan Bautista de Sandacourt, el poeta humanista Ringman y el cartógrafo Martin Waldseemüller, quienes entre sus labores intelectuales decidieron editar los “Ocho Libros de la Geografía de Ptolomeo”, que iban precedidos con un prefacio sobre los nuevos descubrimientos, denominado “Cosmografia e Introductio”, redactado por Ringman y con un planisferio preparado por Waldsemüller. En dicho prefacio, Ringman incluyó la relación de los viajes de Vespucio y propuso en homenaje a él, por sus descubrimientos geográficos y por ser el primero que había señalado que se había descubierto un nuevo continente, que éste llevara el nombre de América.

El nombre que recibió América fue un capricho de Ringman y no obra de Waldsemüller, como erróneamente se ha creído, y el texto que lo difundió se publicó en 1507, un año después de la muerte de Colón. El nombre de América hizo fortuna rápidamente y fue consagrado por el gran cartógrafo Mercator, cuando publicó su mapamundi en 1538.

Para que se consumara esta llamada “injusticia” con Colón, hay que tener en cuenta el desarrollo científico desigual de Europa en materia de cartografía. Las relaciones de Vespucio tuvieron mucha mayor difusión que las noticias de Colón. Los españoles, por su escaso desarrollo científico, casi no se interesaron en los nuevos descubrimientos; fueron los alemanes los que más estudiaron los nuevos conocimientos originados en las conquistas geográficas. En Alemania se difundieron 17 traducciones de las cartas y relaciones de Vespucio; y en España, ninguna.

Como ocurre hoy, el país que tiene una inteligencia más despierta y más abierta a los cambios tecnológicos, es el que termina imponiendo sus conceptos y sus nombres a los nuevos descubrimientos.

Share on Google Plus

About Carpeta Pedagógica

Plataforma educativa de recursos educativos digitales
    Blogger Comment
    Facebook Comment

0 comentarios:

Publicar un comentario

Más información en: Carpeta Pedagógica.