Aymaras: Ubicación geográfica y cronológica

Aymaras: Ubicación geográfica y cronológica

El pueblo aymara pertenece al mismo grupo étnico que pobló todo el continente americano, por lo menos desde hacen 12000 y que son conocidos por amerindios ó simple y despectivamente como indios. Existe una fuerte identificación entre el pueblo aymara y el lago Titicaca. Esta relación comienza con el orígen semántico del término "Titicaca" que es un derivado de las palabras aymaras titi=gato silvestre (lince) y qaqa=gris, plomo. La meseta del Titicaca que es constituida por los territorios que se encuentran encima de 3900 metros s.n.m. circundantes de este lago permaneció aymarista después de la conquista Inca. Cieza de Leon menciona que a la llegada de los españoles era el territorio mas densamente poblado de todo el imperio Inca. Durante el dominio español, comienza el avance del quechua y el español en la parte norte de este territorio. Pese a este retroceso, actualmente en la meseta del Titicaca, el aymara es la lengua nativa mayoritaria.

En el siglo XIX el francés Castelnau y sus seguidores propusieron que Tiwanaku fue construida por una raza, ya extinta, de origen egipcio y consecuentemente los "imbéciles indios aymaras" no pueden ser descendientes de éstos "hábiles" constructores de Tiwanaku. Por otro lado A. Posnansky, durante las primeras décadas del siglo XX, teoriza que Tiwanaku sería la cuna de todas las culturas de la América pre-colombina. Sin embargo, Posnansky, también considera que los actuales aymaras no pueden ser descendientes de los constructores de Tiwanaku. Finalmente con una teoría más elaborada y mejor sustentada, en recientes excavaciones en diferentes puntos de Tiwanaku, el antropólogo/arqueólogo Alan Kolata propone que el estado Tiwanaku era multilingue con el pukina, uru/chipaya, y el aymara conviviendo armónicamente en ésta sociedad. Kolata, aprovecha los actuales estudios del fenómeno del niño para colocarlo como una posible causa de la desaparición de Tiwanaku como estado, más no del pueblo de Tiwanaku cuyos descendientes serían los actuales habitantes de la meseta del Titicaca.

Después de la decadencia de Tiwanaku, surgieron otras sociedades aymaras, políticamente organizadas: los Lupaqas, Qollas, Paqajes, Carangas, Canas, Canchis, Charcas,etc. Por alguna razón, los Incas denominaron por Qollas a todos los aymaristas y también todo este territorio junto con las tierras mas australes pasó a ser el Qollasuyo. Pedro Cieza de León acentúa estas denominaciones denotando por meseta del Collao a la meseta del Titicaca y, también, denotando por Collas a todos los aymaristas (Cap. XCIX de Crónica del Perú).
No hay unanimidad al respecto de como fuè la conquista de los territorios aymaras por el imperio Incaico. Unos sostienen que los incas anexaron pacífica y respetuosamente a los aymaras y que asimilaron la cultura aymara. Una analogía de lo que los griegos fueron para los romanos. Sin embargo, otros sostienen que hubo cruentas guerras para la conquista del territorio y los estados aymaras y que durante el dominio inca hubo bastantes rebeliones. Cualquiera que sea la verdad, por alguna razón, los incas no consiguieron imponer el idioma quechua sobre el lenguaje aymara, por lo menos en la meseta del Titicaca.

La conquista española de el imperio de los Incas se inicia cuando 150 aventureros españoles supuestamente invitados del Inca Atawallpa lo engañan y lo toman rehén. Como la sociedad teocrática de los incas atribuía a su gobernante poderes divinos, los otros líderes del imperio tardaron a comprender la crítica situación de su monarca. Esta inconsciencia es la única causa que puede explicar razonablemente el porque no fué movilizado de manera rápida, como correspondía, el poderoso/numeroso ejército imperial en aras del rescate de Atawallpa. En ese entretiempo de varios meses, entre la captura y la muerte del Inca, estos pocos españoles fueron capaces de comprender las pugnas entre la diversidad de pueblos que estaban bajo el dominio incaico y de esa manera ganar aliados entre éstas naciones que veían a los españoles como sus liberadores del imperio. Después de matar al Inca, los españoles contando con el respaldo militar de millares de nativos, especialmente los cañaris y los wankas, fueron prácticamente invencibles en los momentos decisivos de esta guerra de la conquista. Bastarían pocos años para que éstos aliados nativos se arrepientan de su fatal error. Pero ya era muy tarde, el imperio estaba destruido y todos sus pobladores, inclusive estos aliados, reducidos a condiciones subhumanas. Durante la colonia el status de los aymaristas y todos los otros nativos fue peor, inclusive, a la de los esclavos africanos pues éstos últimos tenían algún valor en dinero mientras que la "indiada" se podía obtener gratis. Millones de aymaristas y otros indígenas murieron, forzados por los encomenderos que contaban con el consentimiento de las autoridades políticas y eclesiásticas españolas. Esta matanza alcanzó las mayores cifras en las minas de Potosí cuya riqueza de plata fué despilfarrada, entre otras cosas, en la llamada "armada invencible". Este fué un verdadero genocidio por el que hasta ahora los descendientes de los antiguos nativos andinos claman una declaración formal de arrepentimiento y disculpas, tal como aconteció en Brasil en abril del 2000.
Después de la batalla de Ayacucho en 1824, que fué la última de la guerra de la independencia, todos los territorios habitados por los aymaras estaban en el seno del territorio peruano. Pero un año después, en 1825, líderes de la región del Alto Perú, cansados del centralismo limeño, deciden que el Alto Peru se convierta en una nueva república con el nombre de Bolivia. De esta manera la meseta del Titicaca, y por tanto los aymaristas, fueron separados en dos partes; perteneciendo cada una a diferentes países. Años más tarde estalla la guerra del pacífico que enfrentó Chile contra Perú y Bolivia. Chile ganó esta guerra y con eso conquistó importantes territorios salitrero/cupríferos de Bolivia y Perú que mayoritariamente eran poblados por aymaristas. De esta manera intereses ajenos a los aymaristas fueron los que los separaron en tres repúblicas diferentes.

El surgimiento de las repúblicas en poco o nada mejoraron la condición de los aymaristas y otros nativos. Es más, algunos historiadores sostienen que su situación empeoró. Hasta recientemente la práctica del pongaje era una forma sutil de esclavitud en las casas de los ricos gamonales de Bolivia y Perú.

Estimativas actuales sostienen que el 80% de los 1.6 millones de aymaristas estén viviendo en las ciudades desempeñando actividades económicas informales y periféricas. El 20% restante vivirían en el medio rural laborando en la pequeña agricultura y pastoreo en las peores condiciones de miseria. Como los castellano hablantes de las urbes son intolerantes con las lenguas nativas, un aymarista es forzado a aprender el español y consecuentemente ocultar su idioma materno hasta a sus propios hijos que por lo general solo hablan español. Esto resulta en la alta tasa de decrecimiento de los aymara hablantes que amenaza con la extinción del aymara como lengua viva.

Durante casi todos los años de este siglo siempre existieron organizaciones que se decían representativas de los aymaras. La poca confianza/entusiasmo que consiguen despertar es porque los líderes de estas organizaciones casi siempre abandonaron a sus representados una vez que ellos obtuvieron beneficios para sí propios. Lo que sí es remarcable, es que ciertos personajes notables de Bolivia o Perú son de origen aymara y han llegado a esas posiciones sin usar al aymara como causa. Es de esperar que de ellos brote alguna acción para la preservación de los valores culturales debidos a los aymaras, especialmente el lenguaje aymara.
En Bolivia, por primera vez, durante el periodo gubernamental 1993-1998 un aymarista: Víctor Hugo Cárdenas ha sido electo vice-presidente de la Republica. En las elecciones municipales de 1998, en la ciudad-capital Puno, por primera vez un aymarista: Gregorio Ticona Gómez, fué elegido como Alcalde Provincial de Puno. En Setiembre 2000, el lider Aymara Felipe Quispe, el Mallku ha ganado dimensión nacional en Bolivia luego de una victoriosa medida de lucha en favor de los aymaristas bolivianos. En las elecciones de 2001 la campesina aymarista de Collacachi (Qullaqachi) Paulina Arpasi ha sido electa congresista de la república del Perú con la más alta votación de todo el departamento de Puno.

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