Rendición incondicional de Iglesias: El Grito de Montán

Rendición incondicional de Iglesias: El Grito de Montán
Rendición incondicional de Iglesias: El Grito de Montán

Rendición incondicional de Iglesias: El Grito de Montán

En Agosto de 1882, Iglesias da el “GRITO DE MONTÁN”, que no fue otra cosa que una  rendición incondicional a los chilenos. Cobarde manifiesto publico por el cual proponía entablar negociaciones de paz con los chilenos de manera incondicional. El trasfondo de esto fue el temor que tuvo Iglesias a una rebelión campesina antifeudal que ponga fin a un régimen injusto y opresor que pesaba sobre los campesinos y encumbrara a Cáceres en el poder. Recordemos que Iglesias era uno de los más ricos terratenientes del norte. En otras palabras, con el propósito de salvar sus haciendas y las de sus colegas los gamonales del norte y evitar ver perjudicados sus intereses como terrateniente, Iglesias no vacila en entregarse a un enemigo que había masacrado a nuestro pueblo en tres años de infausta guerra, honestamente repugnante.

En Noviembre del mismo año (25 de noviembre de 1882), una asamblea legislativa reunida en Cajamarca nombró a Miguel Iglesias Presidente Regenerador, encargándosele la plena potestad de negociar y firmar la paz con los chilenos. Cáceres no reconoce este gobierno y mantiene su inquebrantable voluntad de luchar contra el invasor. Obviamente los chilenos reconocen y protegen a este gobierno títere dado que iba a ser el instrumento dócil por el cual obtendrían todas sus exigencias y demandas.

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