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Un sitio chanka

Un sitio chanka

Valdez, Vivanco y Chávez (1990)

SUQU ORQO.- Ubicado el este del actual poblado de Sarhua, sobre la quebrada de Sarhua y a 4020 m.s.n.m. desde las partes bajas es imposible divisar este sitio, pues ocupa una pequeña quebrada situada al lado norte del cerro Suqu Orqo. En este lugar, observamos más de dos docenas de estructuras circulares y grandes corralones… El área de construcción se halla delimitada por un pequeño muro perimétrico pero que, al igual que las construcciones habitacionales, está bastante destruido. En la parte más alta del cerro (4 050 m.s.n.m.) se observan dos colinas bastante pronunciadas donde hay cimientos de estructuras circulares junto con una acumulación de piedras levantadas en una sola hilera, que a lo lejos adquiere forma de “guardianes”, que los comunes conocen con el nombre de “Saywa”. En el lugar, la única vegetación es Ichu (stipa mucronata), que debió servir para alimentar a los camélidos. Desde este lugar se divisa gran parte del área.

La organización política chanka

La organización política chanka

Gonzáles Carré (1992)

“Los Chankas como nación se integraron por señoríos, que eran unidades políticas de cierta autonomía, que reconocían la jefatura de un jefe étnico en tiempos de paz. No existía un poder central unificador de manera permanente y éste se ejercía en tiempos de guerra, cuando era indispensable que se integren todos los grupos que se reconocían miembros de la nación para formar los ejércitos. En estas circunstancias si había un proceso de unidad política con poder central, pero esto sólo duraba durante tiempos de conflicto y asimismo, se nombraba un jefe para la guerra y líderes guerreros que presentaban las parcialidades de Hurin y Hanan en que se dividía la nación Chanka en su conjunto”.

El mito de Choclococha

El mito de Choclococha

María Rostworowski (1988)

“Los Chankas, de acuerdo con sus mitos, señalaban como su Sacarina o lugar de origen a la Laguna de Choclococha (…). El hombre de Choclococha surgió, según Murúa (1942, Lib 4, cap VII). Cuando en una batalla entablada entre los huancas y los huamanes quedaron derrotados los huancas, quienes en su precipitada huida echaron sus cargas de maíz a la laguna, llamada antiguamente Acha. En el verano siguiente un excesivo calor secó la laguna, y las semillas germinaron produciendo tiernos choclos. Desde entonces la laguna se conoció con el nombre de Choclococha, tal como se le conoce actualmente. El lugar está cercano al pueblo de Castrovirreyna, a una altura de 4 950 metros sobre el nivel del mar”.

Los Puentes Tawantinsuyanos

Los Puentes Tawantinsuyanos

Fuente: Revista del Centro Cultural UNMSM
Oficina de Turismo

Habida cuenta de la gran cantidad de ríos y encañadas de distinto volumen y amplitud que había que atravesar en cualquier recorrido, sucedió que las distintas culturas que precedieron al incario y, particularmente en tiempo tawantinsuyanos, se tuvieron que construir, y se construyeron, una gran cantidad de puentes, adecuados tanto a la topografía del lugar para el que se les fabricó como en consideración de los materiales y personal de que se disponía en los alrededores. En función de estos factores, hubo en el Perú antiguo distintos tipos de puentes.
Es probable que la mayor proporción de estos puentes (que se contaban por millares) fuera de piedra, porque este material tiene la gran ventaja de su durabilidad y de su solidez, aunque tiene igualmente la desventaja de que su luz no podía ser muy extensa, salvo el caso de algunos de los que fueron construidos sobre ríos de poca profundidad y particular anchura (como el del lago de Yauricocha, ubicada en la Sierra Central). Esto se explica, entre otras razones, porque la técnica empleada para la fabricación de los puentes era construirlos sobre columnas de piedra que servían para sostener lajas de piedras largas puestas de una columna a otra. En runasimi, a tales construcciones se les llama rumichaka (o puente de piedra).

Otro tipo de puentes era el que se fabricaba con troncos sólidos y pulimentados puestos sobre riachuelos o sobre columnas sucesivas. Por la naturaleza del material empleado, la durabilidad de estas construcciones era obviamente limitada, y por tanto era preciso renovarlos cada ciertos períodos.

Ilustración Puente colgante de Guamán Poma de AyalaPunte colgante Inca
Izquierda: Ilustración de Guamán Poma de Ayala / Derecha: Puente colgante Inca (Foto: Janie y Ric Finch)

Los que sobresalían por su grandeza o ingenio fueron los puentes colgantes, hechos de fibra tenzada, habiendo sido el que mayor fama tuvo el que pasaba sobre el río Apurimac, construido a una gran altura del río y que unía roquedales labrados, distantes 45 metros uno del otro. Los cables de este imponente puente se trenzaban sucesivamente hasta tener el grosor del torso de un hombre mediano; en el piso se amarraban maderos pulidos de cerca de 2 metros de longitud, los que luego se entretejían y ajustaban con sogas, de modo que tuvieran mayor consistencia. Las barandas también eran hechas de gruesas trenzas, de modo que los transeúntes iban protegidos de eventuales caídas, siempre posibles por los vaivenes del puente. Los estribos en que se apoyaba la construcción eran de piedra, sólidamente fabricada.

Existían, igualmente, los Uruyas o Huaros (ambos términos del runasimi), los cuales consistían en gruesos cables trenzados de los que se suspendía una especie de gran canasta en que iba el viajero, la cual era tirada de una orilla otra o viceversa.
Los puentes sobre pontones o puentes flotantes fueron utilizados fundamentalmente en ríos de corriente más o menos lenta y no rápida. Los flotadores generalmente se hacían de totora unida en la forma de grandes mazos atados los unos con los otros, de manera que la parte superior tuviera la forma de una vía por la que atravesaban personas y llamas. Este tipo de puentes asombró particularmente a los invasores hispanos porque nunca los habían visto similares en Europa.

Los Colegios para Caciques

 Los Colegios para Caciques

En 1620, el Príncipe de Esquilache creó dos colegios dedicados a la educación exclusiva de los jóvenes pertenecientes a la antigua nobleza indígena. El que funcionó en Lima llevó el nombre de Colegio del Príncipe, y el que cumplió el mismo objetivo en el Cuzco fue llamado Colegio de San Francisco de Borja.
Ambos fueron regentados por los padres jesuitas, que, en estricto régimen de internado, les enseñaron Religión, Historia, Gramática, Retórica, Aritmética, Latín, Literatura y sobre todo los modales de la pequeña nobleza española.

La finalidad política de estas instituciones es inocultable: al educar a los miembros de la nobleza indígena en la cultura española, vale decir, al occidentalizarlos, los convirtieron paulatinamente en instrumentos sumisos al poder español, al que fueron útiles en el cobro de tributos y en la leva de mitayos.

Transculturación, aculturación y mestizaje

Transculturación, aculturación y mestizaje

Para comprender didáctica y cabalmente el proceso por el cual se pusieron en contacto la Cultura Occidental y la Cultura Andina, como consecuencia de la conquista, es indispensable conocer y usar algunos conceptos básicos que permiten la explicación del proceso de este fenómeno.

Conceptos básicos:

(1) En primer lugar se trató de un choque de culturas, del contacto violento y rápido de dos sistemas culturales muy diferentes, con patrones, valores, sistemas y mentalidades muy diversas. Esto produjo al principio de la Colonia un fenómeno de “desconcierto colectivo”, por la presencia de concepciones de vida tan antagónicas.

(2) En segundo lugar es indispensable establecer con precisión las categorías y los conceptos que tenemos que aplicar para comprender este fenómeno.

El término “Transculturación”, tan difundido en nuestros medios escolares, implica el proceso por el cual la cultura Occidental se transplantó al Perú, es decir alude a una sola dirección y a un solo elemento del contacto intercultural, a lo que vino de Europa, pero por desgracia no comprende a lo que aportó la Cultura Andina. Por eso en los modernos estudios antropológicos y etnohistóricos ya no se usa este concepto, y ha sido reemplazado por el de “Aculturación”, que es más científico y más adecuado, porque la aculturación significa la mutua interinfluencia entre grupos humanos de culturas diferentes, con los subsecuentes cambios ocurridos en las culturas originales de ambas sociedades en contacto. La aculturación supone un proceso recíproco de contactos e influencias mutuas, alude a los intercambios culturales entre la cultura dominante, la española, y la dominada, la indígena.

El propio concepto de mestizaje cultural, tan usado, en nuestro medio, está hoy en revisión, pues hay quienes sostienen que sólo se puede hablar de mestizaje en el sentido biológico, como contacto sexual entre personas de diferentes razas, que dan origen a hijos mestizos, pero que en el terreno cultural da origen a la confusión y a la ambigüedad. Pero esta afirmación hay que tomarla, como decían los antiguos latinos “cum grano salis” (que significa con un grano de sal, es decir con cautela) porque en la sociedad peruana actual hay varios estratos culturales: el criollo o blanco, el mestizo y el indígena, cada cual con sus formas de cultura propias.

(3) El proceso de la cultura peruana, hay que entenderlo como un intento de síntesis de varios aportes diferentes, no sólo lo español o lo indio, sino también lo africano y lo asiático. Nuestro sincretismo o si se quiere nuestro “mestizaje cultural”, es un producto complejo de muy diversas progenies.

(4) Igualmente, así como existe una tendencia a la síntesis, aún no cabalmente lograda, hay también un fenómeno contrario de resistencia y oposición a la aculturación que se denomina “Contraaculturación”.

Igualmente la cultura dominada, la andina, por efecto de la acción de una cultura más dinámica y dominante como la europea, viene sufriendo a través de los siglos un proceso de pérdida de sus elementos culturales;  este proceso se le denomina “Deculturación”.

(5) A su vez la aculturación, no es una simple mezcla, un cóctel andino, como se piensa ingenuamente, sino que asume diversas formas o tipos como la asimilación, que ocurre cuando lo andino es absorbido por la cultura occidental, la integración cuando elementos  europeos son incorporados por la cultura indígena, el sincretismo, cuando se produce la combinación que genera algo diferente y nuevo y la disyunción, cuando un objeto cultural pasa de una cultura a otra, sin cambiar su sustancia, pero sí cambiando su significado.

El idioma durante la colonia

El idioma durante la colonia

En los siglos XVI y XVII las “lenguas generales” del Perú colonial, siguieron siendo el quechua y el aimara, y el castellano fue sólo la lengua particular de los españoles, criollos, algunos mestizos y los curacas.

Los españoles no trataron de difundir el castellano, sino hasta muy tarde, a fines del siglo XVIII, y difundieron y utilizaron el quechua, particularmente el cusqueño como lengua de comunicación general entre las etnias andinas que hablaban muchos idiomas distintos. El quechua fue así también difundido por los españoles, que en esto continuaron la obra de los Incas. Esto amplió el área de expansión del quechua y lo que es más importante, los sacerdotes españoles empezaron a estudiarlo científicamente, por la misma necesidad de la evangelización y así surgieron los primeros Vocabularios, Diccionarios y Gramáticas, tanto del quechua, del aimara y del muchik. Fray Domingo de Santo Tomás escribió la “Gramática o Arte de la lengua general de los indios de los reinos del Perú” y el “Vocabulario” de la lengua aimara y el cura trujillano Fernando de la Carrera escribió una “Gramática de la lengua yunga” es decir del muchik. Con la publicación de estos libros los idiomas andinos tomaron una nueva dimensión al llegar a la cultura escrita y al difundirse una pequeña literatura en idiomas vernáculos.

A medida que se intensificó la aculturación, un mayor número de personas, sobre todo en la Sierra, se hizo bilingüe (castellano y quechua), y el español se tiño de quechuismos y peruanismos. La sintaxis misma del español peninsular se alteró con las estructuras mentales indígenas y aparecieron las variantes lingüísticas del castellano en el Perú, que aún subsisten en la actualidad, porque este idioma no fue hablado igual que en España, sino que adoptó formas dialectales propias que actualmente distinguen el origen regional de los peruanos. La forma de hablar el castellano, como señala Alberto Escobar, es actualmente una fuente de discriminación social.

Apareció también un idioma mezclado, un sincretismo entre español y quechua, semibárbaro, pero muy utilizado en los Andes: el quechuañol, que combinaba los vocablos y la sintaxis de ambas lenguas. Un ejemplo escrito de este idioma mezclado es la “Nueva Crónica” de Felipe Guamán Poma de Ayala.

Además el español oficial, recogió muchos peruanismos y quechuismos, como lo comprueba la influencia del quechua y del castellano peruano, en el Diccionario de la Real Academia Española.